Día 8 · Descubre
Tus heridas no te descalifican
«Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.» — Salmo 147:3
Tal vez cargas heridas que nadie ve. Dolor de un pasado difícil, relaciones rotas, palabras que te marcaron, errores que no puedes olvidar. Y quizás piensas que esas heridas te descalifican para acercarte a Dios.
Pero el Salmo 147 revela algo hermoso: Dios no se aleja de lo roto. Se acerca. Es un Dios que sana corazones quebrantados y venda heridas. No las ignora, no las minimiza, no te dice «supéralo.» Las toma con cuidado, las limpia con Su amor, y comienza un proceso de restauración.
Darle tiempo a Dios es darle acceso a esas áreas que has mantenido cerradas. Es abrirle la puerta a los cuartos oscuros de tu corazón y decirle: «Entra aquí también.» La sanidad no siempre es instantánea, pero siempre es real cuando Dios está involucrado.
No necesitas estar completo para acercarte a Dios. Solo necesitas estar dispuesto a dejar que Él trabaje donde duele.
Oración
Señor, Te abro las áreas que duelen. Sana lo que está roto. Entra donde nadie más ha entrado. Confío en Tu proceso. Amén.
