Día 58 · Vive
Deja un legado
«Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.» — 2 Timoteo 2:2
Pablo le enseñó a Timoteo. Timoteo le enseñaría a hombres fieles. Esos hombres fieles enseñarían a otros. Cuatro generaciones en un solo versículo. Eso es legado: no lo que acumulas sino lo que transmites.
Tu legado espiritual no se mide en años de membresía ni en posiciones de liderazgo. Se mide en las vidas que tocaste, las personas que discipulaste, la fe que transmitiste. ¿Quién es mejor persona porque te conoció? ¿Quién está más cerca de Dios porque caminaste a su lado?
Darle tiempo a Dios no es solo para tu beneficio. Es para el beneficio de generaciones que vienen después de ti. Tus hijos, tus nietos, tus discípulos, las personas que aún no conoces pero que un día serán impactadas por la cadena de fe que tú ayudaste a mantener.
Durante estos 58 días, Dios ha estado trabajando en ti. Pero también ha estado preparándote para trabajar en otros. Tu jornada personal siempre tiene un propósito comunitario.
Hoy, piensa en tu legado: ¿qué quieres que las personas recuerden de tu vida? Y comienza a vivirlo ahora.
Oración
Señor, quiero dejar un legado de fe. Úsame para impactar no solo mi generación, sino las que vienen. Amén.
