Día 34 · Crece
La obediencia precede a la bendición
«Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.» — Juan 13:17
Jesús acababa de lavar los pies de Sus discípulos — un acto de servicio radical e inesperado del Maestro hacia Sus alumnos. Y después dijo estas palabras: no basta con saber; la bendición viene cuando haces lo que sabes.
Esta es una de las grandes brechas espirituales: la distancia entre saber y hacer. Muchas personas conocen la Biblia pero no la practican. Saben que deben perdonar pero guardan rencor. Saben que deben ser generosos pero viven con las manos cerradas. Saben que deben orar pero nunca se detienen.
La obediencia a Dios no es un sistema de puntos para ganar Su amor. Es la respuesta natural de alguien que confía en que Dios sabe más. Cuando obedeces, no estás perdiendo tu libertad; estás ejerciéndola de la forma más sabia posible.
Darle tiempo a Dios incluye darle tu obediencia en las cosas pequeñas. El impulso de ser amable cuando estás irritado. La decisión de hablar con verdad cuando es más fácil mentir. La elección de confiar cuando es más natural preocuparse.
Hoy, elige un área donde sabes lo que debes hacer pero no lo has hecho. Y hazlo. La obediencia precede a la bendición.
Oración
Señor, no quiero solo saber Tu Palabra. Quiero vivirla. Dame el valor de obedecer hoy en lo que ya sé. Amén.
